La calidad de la alfalfa no depende de un único factor. Desde la preparación del terreno hasta el momento de cosechar y almacenar el producto, cada fase del proceso tiene una influencia directa en sus propiedades nutricionales y en su conservación.
Un cultivo cuidado desde el inicio
Todo comienza con una adecuada planificación del cultivo. La calidad del suelo, la selección de la semilla, el seguimiento del desarrollo de la planta y las condiciones meteorológicas son aspectos que condicionan el resultado final.
Realizar un control continuo durante toda la campaña permite detectar posibles incidencias y aplicar las medidas necesarias para obtener una producción homogénea y de calidad.
Cosechar en el momento adecuado
Elegir el momento óptimo para cosechar es fundamental para conservar el equilibrio entre producción y valor nutritivo. Si la cosecha se realiza demasiado pronto o demasiado tarde, pueden verse afectadas algunas de las características que hacen de la alfalfa un alimento tan apreciado para la alimentación animal.
Una vez cosechada, la correcta manipulación y el almacenamiento adecuado ayudan a mantener sus propiedades hasta el momento de su distribución.
Calidad en cada etapa
En SAT ESANA entendemos que la calidad es el resultado del trabajo realizado durante todo el proceso. Por eso prestamos especial atención a cada etapa de la producción, aplicando controles que nos permiten ofrecer un producto fiable, homogéneo y adaptado a las necesidades de nuestros clientes.
Nuestro objetivo es seguir ofreciendo productos agrícolas de calidad, fruto de la experiencia, la innovación y el compromiso con la mejora continua.
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